Diabolus in musica. El intervalo que divide la octava en dos partes tiene la característica de producir ese efecto entre satánico y siniestro porque suena poco armónico o melodioso. Es una quinta bemol y por tanto la “blue note” característica de todos los géneros que arrancan del Blues, aunque en estos estilos lo habitual es que sea como una nota de paso al quinto o cuarto grados, buscando el reposo de la tónica. Eso si, no siempre, el estilo característico de Thelonius Monk se define por atacar la quinta bemol desde cualquier punto de la escala, produciéndose ese efecto disonante que, entre otras muchas, cosas constituye su música. Todos los estilos que quieren producir un efecto tenebroso lo utilizan. En el rock satánico es omnipresente.
Por este motivo, se le consideraba un intervalo prohibido a través del cual se colaba el Diablo. Para otros, sin embargo resultaba placentero, aunque simplemente fuera por el carácter transgresor de su utilización. En realidad, “la sabiduría antigua lo que trataba de saber si había que prohibir, era la música que los conmovía hasta las tripas, la que los ponía fuera de sí”. (Lacan) Efectivamente, las prohibiciones se han cursado generalmente sobre lo placentero, ved sino la de todas las músicas por Los Talibanes
Si te imaginas una escalera ascendente desde fa menor a la menor y la recorres en los dos sentidos, arriba y abajo, y a la pata coja, este intervalo se impone sobre el de tercera mayor que también se produce. La improvisación en modos menores dóricos sobre cada acorde genera una politonalidad con los acordes fundamentales enmascarados. En este juego se recrea esta canción.